Y es que a mí sí me emociona

Llegar a una edad en la que empiezan a materializarse tecnologías que antes solo existían en los libros de ciencia ficción, en las películas y en los cómics que leía de niño. Ideas que parecían lejanas, futuristas, incluso imposibles, hoy empiezan a sentirse cotidianas.

Uno de mis mayores anhelos siempre ha sido poder tener un robot. Y, por primera vez, siento que ya no es una fantasía ingenua. Siento que estamos cada vez más cerca.

Anakin Skywalker construyendo a C3PO - Star Wars: Episode I - The Phantom Menace

Hoy cumplo 38 años viviendo algo profundamente curioso: crecer junto con la tecnología, y ahora madurar mientras esta da un salto que redefine casi todo.

Tengo la fortuna de que no solo trabajo y estoy observando la inteligencia artificial y estos avances tecnológicos desde fuera; la uso, la pruebo, la cuestiono, la integro en mi día a día. Y eso cambia la perspectiva por completo.

Haber crecido en una era analógica y llegar a esta etapa en un mundo digital - y ahora asistido por AI - es un privilegio extraño, pero poderoso. Nos obligó a adaptarnos más de una vez. A desaprender. A volver a aprender.

Tendencia: Solicita a tu ChatGPT cómo representaría que es tu interacción en el día a día

A los 38 no siento prisa. Siento claridad.

Y con todo esto, una inmensa gratitud.

Gratitud con el paso del tiempo

Con los años, la lista de personas cercanas no se hace más larga. Se hace más cuidada. Y eso se siente bien.

Estoy agradecido con la vida, con mi familia, con mis amigos, con quienes han estado ahí y con quienes llegaron después desde un lugar más honesto y consciente. La gratitud cambia cuando entiendes que no todo vínculo es para siempre, pero algunos sí son para cuidar.

A esta edad ya no fuerzas relaciones. Las eliges.

Elegir implica avanzar.

Seguir, aunque pese

Vivimos en un mundo que no se detiene. Y cuando se añade el factor innovación y tecnología, menos. Es complicado darse el lujo de parar por completo.

Todos atravesamos momentos negativos, frustrantes o dolorosos. Algunos más visibles que otros. Pero he aprendido que detenerse del todo no es una opción.

Ambivalentemente, uno aprende que seguir no siempre significa acelerar. A veces significa resistir. O ajustar.

Frenar también es parte del viaje

Parte de crecer es entender que frenar no es rendirse.

Es tomar aire. Es revisar instrumentos. Es retomar fuerzas.

Hoy valoro mucho más esos momentos donde bajo la velocidad, recupero energía y vuelvo a conectar con la curiosidad. Porque esa curiosidad sigue intacta: por aprender, por crear, por emprender, por entender mejor este mundo que cambia tan rápido.

No quiero dejar de hacer preguntas. No quiero dejar de imaginar futuros posibles.

De ahí la necesidad de contar ahora con una bitácora en movimiento que me permita registrar lo más interesante del viaje.

Este blog nace desde ahí.

No como un resumen del pasado, sino como una bitácora viva. Un espacio para documentar ideas, aprendizajes, dudas y decisiones en la intersección entre tecnología, diseño, trabajo y vida. Motivo por el cual buscaba que la primer entrada de espacio hablara de que…

Hoy cumplo 38 años.

Y sigo emocionado por lo que viene.

Alan Mena

This is my Flightlog.

Consciousness in beta.

Keep Reading

No posts found